Todos, en algún punto de nuestras vidas tuvimos ese momento que realmente nos hizo feliz. Pudo ser un día, un instante, quizá hasta meses de felicidad.
Pero luego, llega ese momento en el que todo se desborona, todo acaba y aquella felicidad no es más que ira, rabia y decepción. Por ello, luego nos es difícil volver a confiar, damos por hecho que no seremos felices otra vez, que no vamos a tener nuevamente nuestro momento de paz y felicidad total porque hemos perdido la confianza y no precisamente en los otros... sino en nosotros, y eso es lo peor que nos puede pasar, perder la confianza en nosotros mismos es perderlo todo.
Nos bloqueamos a cualquier otra oportunidad que nos dá la vida sólo por pensar que todo volverá a ser igual, como la primera vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario