domingo, 8 de junio de 2014

Encuentros. Parte II

Días, tardes, noches y hasta madrugadas pensando en él, en la rosa blanca, en sus ojos, escuchando su voz por todas partes. Era muy pronto para decir que estaba enamorada, pero sí estaba muy atraída hacia aquel chico tan extraño pero a la vez tan interesante.

Faltaba poco para la fiesta de mi mejor amiga, Emma y estaba muy feliz por ella, invitó a casi todos los del colegio menos al chico nuevo –por cierto, se me había olvidado mencionarles que su nombre es Stephan- le insistí varias veces a Emma hasta que por fin accedió a invitar a Stephan pero con la condición de que yo misma debía invitarlo..

Llegó el día de la fiesta y yo estaba nerviosa, no tanto por mí, sino por Stephan él era el que me ponía nerviosa, a decir verdad. Faltaban cuatro minutos para las siete de la tarde y ahí fue cuando sonó mi celular y era un mensaje:

“Espero que esta noche estés hermosa
como siempre lo estás,
paso por ti a las ocho
besos, S.”

¡Me había enviado un mensaje! Y también decía que esperaba que estuviera hermosa –como siempre-, es el único que había dicho eso de mi, este chico realmente era encantador.
Se hicieron las exactamente las ocho y él ya estaba en mi casa buscándome, le abrí la puerta –muy nerviosa y colorada- y entonces estaba ahí, con su traje azul marino, su sonrisa perfecta y un perfume que olía delicioso, parecía sacado de una película, se veía tan perfecto, tan.. hermoso.

Cuando me vio quedó perplejo, me miraba de pies a cabeza sin dejar de sonreír, te ves hermosa Ainnara -me dijo- yo le sonreí e inmediatamente me sonrojé y él lo noto y agregó –te ves más hermosa aún cuando te sonrojas, eres preciosa-.
Todos nos veían de una manera extraña, las chicas estaban atontadas por Stephan y eso me ponía un poco celosa, tal vez., pero él se encargaba de hacerme saber que sólo estaba allí por mí.

Pusieron la canción Asleep de The Smiths y me invitó a bailar, la canción era perfecta, yo estaba junto a él, entre sus brazos disfrutando de su calidez y su delicioso olor, no quería que aquel momento acabara jamás.



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