Días, tardes, noches y hasta
madrugadas pensando en él, en la rosa blanca, en sus ojos, escuchando su voz
por todas partes. Era muy pronto para decir que estaba enamorada, pero sí
estaba muy atraída hacia aquel chico tan extraño pero a la vez tan interesante.
Faltaba poco para la fiesta de mi mejor amiga, Emma y estaba muy
feliz por ella, invitó a casi todos los del colegio menos al chico nuevo –por
cierto, se me había olvidado mencionarles que su nombre es Stephan- le insistí
varias veces a Emma hasta que por fin accedió a invitar a Stephan pero con la
condición de que yo misma debía invitarlo..
Llegó el día de la fiesta y yo estaba nerviosa, no tanto por mí,
sino por Stephan él era el que me ponía nerviosa, a decir verdad. Faltaban
cuatro minutos para las siete de la tarde y ahí fue cuando sonó mi celular y
era un mensaje:
“Espero que
esta noche estés hermosa
como
siempre lo estás,
paso por ti
a las ocho
besos, S.”
¡Me había enviado un mensaje! Y también decía que esperaba que
estuviera hermosa –como siempre-, es el único que había dicho eso de mi, este
chico realmente era encantador.
Se hicieron las exactamente las ocho y él ya estaba en mi casa
buscándome, le abrí la puerta –muy nerviosa y colorada- y entonces estaba ahí,
con su traje azul marino, su sonrisa perfecta y un perfume que olía delicioso,
parecía sacado de una película, se veía tan perfecto, tan.. hermoso.
Cuando me vio quedó perplejo, me miraba de pies a cabeza sin
dejar de sonreír, te ves hermosa Ainnara -me dijo- yo le sonreí e
inmediatamente me sonrojé y él lo noto y agregó –te ves más hermosa aún cuando
te sonrojas, eres preciosa-.
Todos nos veían de una manera extraña, las chicas estaban
atontadas por Stephan y eso me ponía un poco celosa, tal vez., pero él se
encargaba de hacerme saber que sólo estaba allí por mí.
Pusieron la canción Asleep
de The Smiths y me invitó a
bailar, la canción era perfecta, yo estaba junto a él, entre sus brazos disfrutando
de su calidez y su delicioso olor, no quería que aquel momento acabara jamás.

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